Coconut Group SAS

Derecho societario · Septiembre 2026

Antes de aceptar un socio

Lo que la ley exige y lo que la experiencia enseña antes de entrar (o salir) de una sociedad.

No se meta de socio en cualquier SAS que le propongan

Ser socio de una sociedad ya no es un dato privado entre usted y sus consocios. Si su participación llega al 5% o más, la empresa está obligada a reportarlo ante la DIAN a través del Registro Único de Beneficiarios Finales; la norma que creó este registro lo describe, sin rodeos, como una herramienta contra la corrupción. Y esa misma participación queda en su propia declaración de renta, como parte de su patrimonio.

Esto significa que su nombre queda formalmente ligado a esa sociedad ante dos entidades distintas, así usted no tenga voz ni voto real en cómo se maneja el día a día. Si no sabe con certeza qué está haciendo esa empresa, quién más figura ahí, o para qué la están usando de verdad, piénselo dos veces antes de firmar como socio solo por un favor o por una promesa de negocio que suena bien. El día que esa sociedad tenga un problema, su nombre ya está ahí, reportado.

Salir tampoco es tan simple como parece

Ceder sus acciones a otra persona no es un acuerdo de palabra ni un simple cambio de nombre en un papel. Es un acto que, según lo que digan los estatutos de esa sociedad, puede necesitar la autorización previa de los demás socios reunidos en asamblea, y que solo queda formalizado cuando esa decisión se deja por escrito en un acta de socios y se registra en el libro de accionistas. Antes de entrar como socio, vale la pena preguntar también cómo está redactada esa salida.

Y no espere que la SAS lo saque a vivir en un año

Ser socio no es solo poner un capital al principio y esperar a que la sociedad sola le devuelva algo cada mes. Hemos visto sociedades donde uno de los socios trabaja, se involucra, le pone el interés que el negocio necesita para salir adelante, y otro solo puso el capital inicial y ya, como si con eso su parte estuviera cumplida. Si esa es la idea, mejor hubiera dejado esa plata en una cuenta bancaria: ahí, por lo menos, no le exige nada a cambio del rendimiento. Una sociedad no es una inversión pasiva: es un negocio que hay que trabajar.

Antes de aceptar entrar como socio de cualquier negocio, vale la pena conversarlo con quien ya ha visto de cerca cómo terminan estas historias. Con gusto lo acompañamos a revisarlo.

¿Quiere revisar su caso? Con gusto lo acompañamos.

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